La historia de Lucía
En un instante, todo cambió.
Lucía tiene 21 años y cursa tercer año de Medicina en la Universidad de Sevilla, con la vocación de formarse como neurooncóloga. Durante una clase práctica de neurología clínica, Lucía sufrió una crisis tónico-clónica aguda. Fue trasladada en ambulancia de emergencias al Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Virgen del Rocío.
La resonancia magnética craneal de urgencia reveló una lesión de 4,2 cm con captación heterogénea en el lóbulo frontal derecho con edema vasogénico perilesional. La craneotomía estereotáctica y la neuropatología molecular confirmaron: glioblastoma multiforme, IDH-wildtype, grado 4 de la OMS, con promotor MGMT no metilado (6,8 %).
“Quería ser médica para ayudar a la gente. Ahora aprendo lo que significa ser paciente, y lo insoportable que es saber que existe un tratamiento que podría salvarte, pero no poder acceder a él. Cada donación vuestra no es simplemente dinero: es tiempo de vida. Si lo consigo, os prometo dedicar mi vida a la neuro-oncología, para que nadie más pase por lo que estoy pasando yo.”
Los equipos de cirugía y oncología de Lucía en el Virgen del Rocío lograron la resección máxima segura. Sin embargo, al ser el promotor MGMT no metilado, que confiere resistencia a la quimioterapia alquilante, la temozolomida de mantenimiento estándar ofrece una mediana de supervivencia sin progresión de solo 5,3 meses. Su familia solicitó la valoración de centros europeos especializados en neurooncología que elaboran vacunas autólogas de células dendríticas.